Sobre Cultura Tecnológica. Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad.

Para entender mejor este post recomiendo leer los primeros dos capítulos del libro Cultura Tecnológica. Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad. de Eduard Aibar y Miguel Ángel Quintanilla. Ed. Horsori.

Existe cierta dificultad para escribir un ensayo sobre dos capítulos tan técnicos sobre Técnicas y Tecnología. Sin embargo trataré de adentrarme en el aspecto medular de ambos capítulos para rescatar ciertas ideas básicas y aplicarlas al mundo que nos rodea, a algo mucho más tangible. Como dice el autor “analizar la cultura tecnológica es, por lo tanto, analizar el mundo actual desde una perspectiva o prisma particular”.

Los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) necesitan de una interdisciplinariedad total para poder entender de manera concreta y certera los fenómenos que quieren estudiar, digamos que es para llegar a los objetivos que se plantean desde un inicio. De otro modo, si cada disciplina se queda en un aspecto meramente propio, único, por separado, no llegarán a entender un ápice de lo que sucede en el mundo actual, en las sociedades, las cuales al fin y al cabo son su objeto de estudio.

Estableciendo lo anterior habría que comenzar a hablar sobre la técnica y su conjunto de habilidades y conocimientos que sirven para resolver problemas prácticos; así como de la tecnología y su conjunto de conocimientos de base científica que permiten describir, explicar, diseñar y aplicar soluciones técnicas a problemas prácticos de forma sistemática y racional. Digamos que, juntando ambas, técnica y tecnología, es como utópicamente deberían de, cada país desarrollado y subdesarrollado, manejar sus recursos (desde los naturales hasta los financieros, políticos y sociales). Sin embargo es bien sabido que en la práctica no sucede esto. Cuando un gobierno (o empresa, o persona, o sociedad civil) “adquiere nueva tecnología” lo que sucede es que ha adquirido nuevas máquinas y su gente carece de las técnicas necesarias para usarlas optando por usar únicamente lo que se tenía previamente aprendido, así como lo que se va aprendiendo al vuelo.

Imaginemos, pues, a una señora de la tercera edad a la que un hijo le regala una lavadora nueva con pantalla táctil, que puede conectarse a internet y bajar nuevos ciclos de lavado, optimizados para reducir índices de contaminación y para mejorar el consumo de energía. La señora únicamente sabe que metiendo la ropa, poniendo detergente y oprimiendo “comenzar” su ropa sale como siempre: limpia. Digamos que no tiene los conocimientos para manejar el nuevo aparato y tampoco le interesan todas y cada una de las nuevas funciones que tiene. Lo que en realidad interesa es tener su ropa limpia.

Así, lo que me interesa señalar es que si bien es cierto que existe un progreso tecnológico (por las variantes que señala Quintanilla), también es cierto que en la práctica última, el usuario final consigue sus objetivos generalmente sin actualizarse sobre las posibilidades que le ofrece la nueva tecnología (hay que observar las estadísticas de quienes compraron un iPhone, más de la mitad lo quiere para revisar su correo electrónico desde cualquier lugar y dejan de lado todas las posibilidades que el gadget les puede dar). Lo que deja mucho material para analizar si contar con los avances tecnológicos significa ser más productivo, incluso si no se sabe cómo funciona.

Los creadores de tecnología no deben de perder de vista que tienen que incluir en su posible universo de usuarios finales a todos los grupos culturales que, a su vez, tienen sus propias técnicas y sistemas, tal vez no tecnológicos, pero sí técnicos, quienes, probablemente estén dispuestos a utilizar nuevas tecnologías si se les da la capacitación adecuada.

Sin embargo, lo que es un hecho irrefutable es que lo más importante dentro de cualquier sistema técnico es el usuario, sin él sólo hay piezas que, por sí mismas, no sirven para nada, podrían ser parte de un museo de lo obsoleto. Me parece, también, que se debe de luchar por conocer los alcances de la tecnología, de utilizarse para bien (tecnofilía) profundizando siempre en su conocimiento y aplicación.

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De Las Mentiras En Las Propuestas De Los Líderes En La Era Digital.

“La cantidad es enemiga de la calidad”.

“La información no es conocimiento y el conocimiento no es sabiduría”.

Sir Arthur C. Clarke

Para poder entender de mejor manera lo abajo expuesto, es recomendable leer el primer capítulo del libro La Visión de los Líderes en la Era Digital.

Si bien es cierto que todos y cada uno de los autores tienen razón en escribir sobre la era digital, también es cierto que lo hicieron hace aproximadamente 8 años, o más, perdiendo así actualidad en cuanto. a los temas. Lo anterior es de vital relevancia ya que, como dice el Dr. Martín Bergmann, “la capacidad del chip se duplica cada 18 meses”, por lo que también cambian las tareas que cada uno de los usuarios puede realizar y, por lo tanto, el uso en general de las computadoras y de la Tecnología de la Información (IT) (cualquiera que esta sea, desde un teléfono hasta un televisor o una PDA).

Planteado lo anterior me gustaría señalar, también, que todos tocan el tema digital mencionándolo como global. Sin embargo ninguno propone una solución viable para el rezago u algún otro problema. Es más, las pocas propuestas mencionadas van más en relación al mercado local (Estados Unidos, Inglaterra), para solucionar temáticas locales más no globales. Incluso, en ningún punto los autores se detienen a revisar el caso de América Latina y, menos, el de México.

Sería interesante que se hablara del desarrollo tecnológico (o ausencia del mismo) en nuestro país, del desarrollo de América Latina, de la infraestructura y de los usos que le dan las personas a dichas herramientas. De un ejemplo que da Al Gore al mencionar que (hablando de personas estadounidenses) “a principios de los 90, Internet se utilizaba principalmente para enviar correo electrónico y para descargar archivos”, resulta curioso que hoy en día se utilice en gran medida para eso en Latinoamérica, más de diez años después.

Asimismo, cuando cada autor ha mencionado que él ha hecho propuestas se alejan demasiado del punto de las soluciones a nivel global, todas y cada una de las soluciones planteadas voltean a ver el mercado local y cómo es que los esfuerzos que han realizado deben de tomarse en cuenta (pareciera más bien que algunos al momento de escribir estaban buscando la simpatía del electorado).

Se necesitan soluciones globales que se puedan aplicar a los mercados locales, más no el egoísmo de respaldar y ver la manera de solucionar a un solo país. Si se busca el desarrollo sustentado de Internet y otras tecnologías se debería de comenzar a garantizar el acceso a las mismas. Un ejemplo de lo que no se debe de hacer lo tenemos en México: hace unos meses se lanzó el iPhone y muy pocos pueden tener acceso a él ya que los costos de renta son elevadísimos y, de tenerse un mal uso en el plan de datos, puede resultar catastrófico el momento de pagar una cuenta. Esto ha convertido a los usuarios de dicho dispositivo como personas con un status más arriba que quienes no pueden. Si de verdad se cumpliera la premisa de Gore que dice que en el primer plano de la información debe de estar la gente, tal alza de precios no debería de verse en aparatos electrónicos, simplemente hay que voltear y ver lo quehacer los japoneses y rescatar el cómo logarar que su sociedad sea la demayor consumo y aplicación tecnológica. Hay que recordar también que, según el mismo ex Vicepresidente, “la Infraestructura Global de la Información, en su esencia, es una manera de profundizar y de extender nuestros más antiguos y más preciados valores globales: elevar los estándares de vida y de educación, así como ampliar los círculos de la democracia, la libertad y la facultación de autoridad a los individuos”.

Si bien es cierto que Internet cada día crece más y más, al mismo tiempo hay más páginas abandonadas, incluidos blogs y perfiles de redes sociales. Así que también habría que preguntarse qué tanto crece la red de redes en realidad ¿seguirá siendo como hasta hace unos años? ¿Habrá cambiado recientemente?

Al respecto habría que rescatar la idea del Dr. Bergmann cuando dice que “la reciente revolución tecnológica de la información y de la comunicación impulsó de manera importante el proceso de globalización en muy diversas maneras. La digitalización, las reducciones espectaculares en el costo del poder de la computación”.