En el camino a casa pensé…

Las personas necesitamos creer en algo. Por eso existen los partidos políticos, las religiones, los equipos de fútbol, de americano, las sectas. Internet. Cuando no se cree en algo se sufre, se es menos, hay un vacío que debe llenarse. Es más, un día un maestro (malito él, por cierto) nos contaba que, desde su perspectiva, si Harry Potter ha tenido tanto éxito es porque es un mero reflejo de lo que le sucede a la sociedad global: todos somos huérfanos, nos gustaría tener poderes para hacer cosas increíbles y salir de la rutina que supone vivir, en el fondo todos queremos ser acogidos, adoptados, aceptados. Le creo. Pero creo que la situación va más allá. El enajenamiento hacia las religiones, hacia el fútbol, hacia la televisión, hacia estar constantemente entretenido es una situación curiosa pero que nos puede hablar de eso, de lo que nos da miedo, de lo que queremos ocultar, de lo que queremos ignorar, dejar fuera, de lo que no queremos pensar. Queremos desprendernos del pasado inmediato, pero no del lejano.

Y en eso tuve que pararme porque ya me andaba pasando.